Transcurría el día con tranquilidad, todos estaban inmersos en sus actividades diarias, el 14 de junio pudo haber sido un día como cualquier otro, sin embargo, al anochecer empezaría el mayor sufrimiento para aquella mujer que perdería al amor de su vida.
Inicio de la tormenta: Formación
Aquel fatídico día comenzó con una llamada hacia Yhoell, en la cual, lo invitaban a “trabajar”, quien la hizo se consideraba una persona cercana a él; se le podría dar el sustantivo de amigo, no obstante, este no era más que una planta carnívora, se veía inofensivo a pesar de tener aquellos dientes afilados, pero estaba listo para atacar en cualquier momento.
El hombre tan inocente y sin pensar en las malas intenciones de ese sujeto lo mantuvo a su lado en cualquier plan que le salía, ya sea, ir a comprar cosas para su familia e incluso para delinquir juntos y repartirse el dinero. No hubo un momento en que ellos se separaran, parecían muéganos. Cabe destacar que este varón no era tan inocente como se veía y percibía, pues contaba con un largo historial criminal, en el que destacaba robo a casas y personas a las que mantenían vigiladas para posteriormente despojarlos de su dinero.
Mientras todo esto sucedía, Estela se encontraba trabajando, pensando en que haría con el hombre que amaba cuando se vieran en la noche, anhelando encontrarse con él para poder contarle cómo le fue en su día y que él le contará el suyo. Al salir a comer recibió una llamada de Yhoell para confirmar su ya conocida rutina y se despidieron.
Esta consistía en verse cuando ella llegara de trabajar, él pasaba a recogerla a casa de su madre media hora después de que arribara en su hogar, pues le daba el tiempo suficiente para buscar su ropa y partir a comprar la cena para luego irse a su pequeño nido de amor, ese mismo que no tenía mucho que se había amueblado por completo, ese hogar en el que pensaban pasar el resto de sus días juntos con sus dos hijos.
Muchas personas aledañas al amor de su vida, veían sospechosa tal cercanía entre “el amigo” y su esposo, era un secreto a voces que este se encontraba venadeando a su compañero de fechorías desde hace un tiempo, ya que, se metía en problemas constantemente y necesitaba de alguien que pagara por él las cosas incorrectas que hacía.
Fue la similitud entre ambos, porque eran altos, ambos medían más del metro ochenta y cinco, sus rasgos faciales eran toscos y el tono de piel era demasiado similar, parecían el tronco de un roble; no hizo falta nada más que eso para echar a perder 26 años de “hermandad”.
Cuando iniciaba la puesta de sol, se les vio pasando tiempo juntos en la moto de la hija de Yhoell; hicieron un recorrido desde el SAM´S CLUB de Zaragoza en la colonia Tepalcates e incluso en la zona colindante hasta la Avenida General Antonio de León Loyola para terminar en Avenida Universidad para llegar a la Super Manzana 3, ubicada en Ejército Constitucionalista, puesto que, la mamá de su amigo vivía ahí.
Al anochecer aproximadamente a las 20:30 pm, fue la última vez que los vieron juntos para posteriormente separarse, cada quien se fue por su lado, pero una prima de Estela, los vio en el momento que ella caminaba por la avenida junto a su pareja comenta que: “su amigo luego luego que se fue de donde estaba tu marido, le marcó a alguien para decirle que él ya estaba solo”.
Simultáneamente aquella mujer se encontraba comprando una licuadora para su hogar, estaba emocionada, se lo comentó al padre de sus hijos por una llamada, lo demostró al arribar a su hogar y dar brincos emocionada cual niña pequeña cuando le compran un juguete nuevo. Sin embargo, aquella euforia por su compra pareció no durar mucho.
Madurez
El hecho sucedió alrededor de las 21:35 hrs, una llamada cambiaría totalmente la manera de vivir y de ver el mundo de Estela; corrió sin descanso al lugar en donde sucedieron los hechos, al lugar en donde yacía inerte el cuerpo de su esposo, cuando se presentó ahí sus emociones se volvieron un huracán, arrasando con toda su fortaleza, quitándole el aire y desprendiendo cada lágrima de su cuerpo.
Tuvo que afrontar a los policías que llegaron a investigar la escena del crimen, asimilar que su gran amor estaba muerto con 4 balazos visibles en el carro que compraron juntos, hacer de cuenta que el alma no se le partía en pedazos para cumplir con lo que las autoridades requerían, aunque, lo que más le dolió fue subir a su casa y ver que la cena, aquella comida que compraban juntos todos los viernes, ya se encontraba sobre la barra.
Le quebró el revisar su celular y ver que la última llamada que recibió fue del malnacido que se hacía llamar su amigo, encontrar mensajes en donde pedía que saliera de su casa porque había olvidado algo en el carro, el escuchar de las personas de alrededor que “lo agarraron por la espalda mientras él buscaba algo en el carro”.
Las cámaras de seguridad mostraron lo esperado, lo habían puesto, cayó en la trampa como un ratón buscando queso y aquella mujer recientemente viuda tuvo que seguir su vida; sin saber que a partir de ese momento su tranquilidad mental se vería perturbada y tendría que encontrar la manera de salir adelante, aunque le costará avanzar, ya que, cada día que pasaba se sentía como si le quisieran arrancar el corazón.
Disipación
A partir de ese momento, ella tuvo que seguir con su rutina como normalmente lo hacía, aunque, faltarían las llamadas continuas de su esposo o los mensajes para molestarla. Dejó de pintarse o preocuparse por su apariencia física, le molestaba que la gente la viera, así que dejó de salir a la calle, no atendía sus horas de comida y parecía estar desconectada del mundo, pues ella dejó de sonreír.
Su primera visita al panteón fue inolvidable, el ver a la madre y hermana de Yhoell tan arregladas, sin ningún rastro de tristeza en su apariencia, le hizo pensar que solo ella se estaba hundiendo en su luto; pues se notaba una gran diferencia en el comportamiento de ellas y Estela.
A su mente, llegaron recuerdos de palabras que le decía su esposo cuando él vivía “eres una mujer chingona, tú has sabido salir adelante a pesar de todo lo que te ha tocado vivir”, palabras de su hermano; en donde le recordaba que no le tenía que dar el gusto a las personas de verla mal y sus propios pensamientos, ya que, ahí se motivaba a salir adelante, se recordaba que nunca le gusto que la vieran mal y acabada.
Pero su mayor motivación para buscar una salida a tal dolor, fueron sus dos hijos; una mujer de 20 años y un pequeño de 9, entendió que no era la única que estaba sufriendo, pues mientras ella había perdido al amor de su vida, ellos perdieron a su papá. A pesar de vivir en la misma casa, cada quien hacía sus cosas por su lado; ella se encerraba en su cuarto y su descendencia en la planta de abajo solían quedarse solos y pensó “no es posible que yo esté acá arriba encerrada en mi dolor, cuando ellos también la están pasando mal”.
Estela empezó a asistir a terapia, la Dra. Alejandra González, quien actualmente se desarrolla como tanatóloga apareció en el momento indicado para brindar su ayuda y transmitir ese alivio que ella tanto necesitaba. Poco a poco cambió la nueva manera de vivir que había adoptado, regresó a sus viejas costumbres, empezó a dejar ir ese sentimiento que la atormentaba y pudo volver a sonreír.







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